Triunfo y felicidad de los buenos.
15, 2-4
Y vi a los que salieron vencedores de la Bestia, pulsando cítaras de Dios y cantando el cantar del Cordero:
CÁNTICO (12)
"Grandes y admirables son Tus obras
Señor, Dios Omnipotente;
justos y verdaderos tus caminos,
Rey de los siglos;
¿Quién no temerá, Señor,
y no glorificará tu Nombre?
porque Tú solo eres santo;
porque todas las naciones vendrán
y se postrarán ante Ti;
porque la justicia de Tus actos
resplandeció manifiesta ".
Se repite la visión del 14 con detalles del dolor de los malos todavía en la tierra. Y los malos en vez de convertirse blasfemaban y se endurecían en su maldad.
16, 1-4
Dijo la voz del Santuario a los siete ángeles: "Id y derramad las siete copas de la cólera de Dios sobre la tierra". Y el primero derramó su copa y aparecieron úlceras malignas en los que llevaban la marca de la Bestia. Y el segundo en el mar y el tercero en los ríos; y las aguas se convirtieron en sangre y muerte.
16, 5
Y el ángel de las aguas exclamó:
CÁNTICO (13)
"Justo Tú, el que eres y el que eras,
el Santo, en haber hecho tal justicia:
que pues sangre de santos y profetas derramaron,
sangre también a ellos les diste de beber:
se lo merecen!
Sí Señor, Dios Omnipotente
verdaderos y justos son Tus juicios".
16, 8-11
El cuarto, derramó su copa sobre el sol y se abrasaban los hombres con fuego. Y blasfemaron el nombre de Dios, e impenitentes no quisieron darle gloria. Y el quinto, derramó sobre el trono de la Bestia y quedó su reino en tinieblas, y se despedazaban los hombres la lengua por la furia del dolor. Y blasfemaron contra el Dios del cielo, entre dolores y úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.
16, 12-14
Al derramar su copa el sexto, vi salir espíritus de demonios y dirigirse a los reyes del mundo para congregarlos en batalla contra Dios Omnipotente.