Las visiones de Daniel

(Selección y traducción P. Ayúcar)

7, 1-6

Son misteriosas, pues se refieren generalmente a "los últimos tiempos" de la creación, o a sucesos que Dios se reserva a quién y cuándo descubrir. No pertenecen al estudio sino a la Luz.

1ª visión = El león con alas de águila: pierde las alas y termina siendo hombre; sin alas de grandeza y con el corazón birrioso y vulgar de un hombre corriente actual, egoísta, inferior, nada espiritual. Mucho intervino en ello el pecado original.

2ª visión = El oso voraz. Es el hombre ramplón, material, únicamente consagrado a la comida y subsistencia, que dará los zarpazos que haga falta para salvar su bocado.

3ª visión = El leopardo del poder que son los poderosos, con muchas maquinaciones (4 cabezas) y agilidad (alas) para la depredación.

Los tres son el hombre inferior degradado como bestia en sus apetencias, ansioso de poder, soberbio y ágil para abusar.

7,7-8

4ª visión = El demonio, bestia terrible, horripilante, extraordinariamente fuerte. Con grandes dientes de hierro, come y tritura, y lo sobrante lo pisotea con sus pezuñas; es diferente de todos los seres viles anteriores y tiene gran poder. Ojos como de hombre, y profería palabras horribles.

7, 9-14

5ª visión = Dios Padre y Cristo y sus millones de ángeles, el gran Tribunal y el Juicio.

Yo seguía observando hasta que unos tronos se colocaron y un Anciano se sentó. Sus vestiduras eran blancas como la nieve, y sus cabellos como lana pura; su trono era llama, sus ruedas un fuego ardiente, un río de fuego fluía saliendo de delante de él; miles de millares Le servían y miríadas de miríadas estaban de pie ante Él. El tribunal se sentó, y los libros fueron abiertos. Debido al ruido de las grandes cosas que profería el cuerno yo no me enteraba; pero seguí mirando hasta que la bestia fue muerta y su cuerpo destrozado y arrojado a las llamas ardientes. A las otras bestias se les quitó también el imperio y se les fijó la duración de la vida hasta un cierto tiempo que resultó un momento.

Yo seguía mirando; y he aquí que entre las nubes del cielo vino Alguien (Cristo) como un Hijo de Hombre (Cristo); se dirigió hacia el Anciano y fue conducido ante Él. Se Le dio imperio, reino y gloria, y todos los pueblos, naciones y lenguas Le servían. Su imperio es un imperio eterno que nunca pasará, y su reino un reino eterno que no será destruido jamás.

7, 15-18

Yo Daniel quedé turbado en mi espíritu y las visiones me aterraron. Me acerqué a uno de los que allí estaban y le pedí que me dijera algo cierto sobre todo aquello. Me respondió que después que hayan actuado todas estas cuatro visiones que han salido primero, recibirán el reino los santos del Altísimo; y lo poseerán por eternidad de eternidades.

 

7, 19-28

Entonces quise saber algo sobre la 4ª bestia que era diferente de las tres precedentes, extraordinariamente terrible con dientes de hierro y uñas de bronce. Yo había visto que tenía un cuerno (un arma de poderío) con el que hacía la guerra contra los santos y los vencía, hasta que vino el Anciano y se sentó al Tribunal. Entonces se les dio el imperio a los santos del Altísimo; pues había llegado el tiempo en que los santos tomaran posesión del reino.

Antes de esta victoria santa habrá un envite de la bestia con un reino distinto a los otros y que devorará toda la tierra, la pisoteará y la triturará. Proferirá palabras insolentes contra el Altísimo, oprimirá a los santos de Dios, tratará de cambiar los tiempos y la Ley, y los santos serán entregados en sus manos por un tiempo, dos tiempos y medio tiempo (duración por ahora misteriosa).

Pero el Tribunal de Dios se sentará y al infame se le quitará el imperio para destruirle y aniquilarlo para siempre. Y el reinado, el imperio y la grandeza de los reinos que hay bajo todo el cielo serán dados al pueblo de los santos del Altísimo. Su reino es un reino eterno, y todos los poderes le servirán y le obedecerán.

8

2ª Visión:( La Bestia y el Anticristo)

Ahora la bestia la ve en forma de macho cabrío; es ferocísimo y vence a quien se le oponga.

8, 8-9

El macho cabrío creció muchísimo. Le brotó un cuerno que llegó a ser tan poderoso que se elevó hasta el ejército del cielo e hizo caer a tierra, a parte del ejército de las estrellas y las pisoteó con sus pezuñas.

 

8,10-14

Llegó hasta el jefe del ejército, suprimió su Sacrificio perpetuo (Eucaristía y Misa) y derribó Su Santuario. En lugar del Sacrificio puso la iniquidad y tiró por la tierra la VERDAD (El Evangelio y la Revelación y las figuras de Cristo y de María).

Así lo hizo y tuvo éxito.

Oí a un santo que hablaba; y otro santo le respondió: "¿Hasta cuándo todo ésto?: el Sacrificio perpetuo suprimido, la abominación de la desolación instalada en el lugar Santo y el Santuario pisoteado?" (frase que literalmente pronuncia Cristo refiriéndose a los últimos tiempos =Mt 24). Le respondió: "2.300 días y después será rescatado el Santuario".

8, 15-19

Mientras yo trataba de comprender esta visión, alguien con aspecto de hombre se puso ante mí y oí una voz humana que llamaba: "Gabriel, explícale la visión".Vino él yo quedé espantado y caí de bruces. Y me dijo: "hijo de hombre sábete que la visión que has tenido, no es para los tiempos de ahora sino para el tiempo del fin; voy a indicarte lo que sucederá al fin de la ira: Al fin de los reinos, cuando hayan colmado la medida de sus pecados, surgirá un rey insolente y astuto; su poder será grande, pero no por su propio poder; hará prodigiosas destrucciones, tendrá éxito en sus proyectos, destruirá a poderosos y al pueblo de los santos. Gracias a su astucia la traición prosperará en sus manos, su corazón se ensoberbecerá y de improviso hará morir a mucha gente. Se alzará contra el Príncipe de los príncipes, pero será deshecho sin intervención humana. La visión es verdadera; pero tú de momento no la publiques, pues se refiere a tiempos lejanos."

Entonces yo me desvanecí y estuve enfermo. Estaba días después estupefacto, sin acertar a comprender la visión.

9

Oración de Daniel a Dios, pidiendo perdón en nombre de Israel; perdón por tantas ingratitudes, infidelidades, pecados, con que de continuo había ofendido a Dios.

4Rogué, pues, al Señor mi Dios, e hice esta confesión: "¡Ah Señor, Dios grande y terrible, que mantienes el pacto y el favor a quienes te aman y guardan tus mandamientos! 5nosotros hemos pecado, hemos cometido la iniquidad, hemos hecho el mal, nos hemos rebelado y apartado de tus mandamientos y tus preceptos. 6No hemos escuchado a los profetas, tus siervos, que hablaban en tu Nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo del país. 7A ti, oh Señor, la justicia; a nosotros la vergüenza, como ahora la soportan los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén y de todo el país, próximos y lejanos, en todas las tierras donde los has dispersado por las prevaricaciones que cometieron contra ti. 8Señor, a nosotros la vergüenza, a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres, porque hemos pecado contra ti. 9Al Señor Dios nuestro la misericordia y el perdón, porque nos hemos rebelado contra Él, 10y no hemos escuchado la voz de Yahvé, nuestro Dios; no hemos procedido conforme a las leyes que Él nos dio por medio de sus siervos los profetas.11Todo Israel ha transgredido tu ley, se ha extraviado sin querer escuchar tu voz. Por esto nos ha sobrevenido la maldición y la imprecación que están escritas en la ley de Moisés, siervo de Dios, porque hemos pecado contra Él. 12Y Él ha cumplido las amenazas que pronunció contra nosotros y contra los príncipes que nos gobernaban: Que haría caer sobre nosotros un desastre tan grande como no ha habido jamás otro bajo el cielo, cual le ha sucedido a Jerusalén. 13Está de acuerdo con lo escrito en la Ley de Moisés este desastre que nos ha sobrevenido; pero nosotros no hemos tratado de aplacar la ira de Yahvé, nuestro Dios, convirtiéndonos de nuestros pecados y dando oídos a tu verdad. 14Atento Yahvé a esta calamidad, la ha descargado sobre nosotros; pues es justo Yahvé nuestro Dios en todas sus obras, mientras que nosotros no hemos escuchado su voz.

15Más ahora, oh Señor, Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano fuerte y te granjeaste una fama que dura hasta el presente, nosotros hemos pecado, hemos hecho el mal. 16Señor, movido por tu misma justicia, retira tu cólera y tu furor de Jerusalén, que es tu ciudad, tu santo monte; pues a causa de nuestros pecados y de las iniquidades de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo se han hecho el escarnio de todas las gentes circundantes. 17Ahora, pues, oh Dios nuestro, escucha la plegaria de tu siervo y sus súplicas, y por amor de Ti mismo, haz brillar tu rostro sobre tu desolado Santuario.18Inclina, Dios mío, tus oídos y escucha. Abre tus ojos y mira nuestras ruinas y la ciudad sobre la cual se invoca tu Nombre. Oh, no; no apoyados en nuestras obras justas vertimos nuestras súplicas ante Ti, sino en tu gran misericordia. 19¡Señor, escucha! ¡Señor, perdona! ¡Señor, atiende y obra! ¡No tardes más, por amor de Ti mismo, oh Dios mío!; pues tu Nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo."

Nota: esta petición de perdón necesita pronunciarla igual el pueblo cristiano con todas sus naciones, igualmente ingratas a la llamada de Dios y a los beneficios con que Él los quiso y no le correspondieron, ni corresponden.

Se refiere a la venida, predicación y muerte de Cristo. Pronuncia la célebre profecía de las 70 Semanas.

20 Todavía estaba yo hablando, rezando y confesando mis pecados y los pecados de mi pueblo Israel, y derramando mi suplica ante Yahvé, mi Dios, por el santo monte de mi Dios, 21aún tenía en los labios las palabras de mi oración, cuando Gabriel, aquel personaje que había visto anteriormente en visión, volando raudo, se acercó a mi, hacia la hora de la oblación de la tarde. 22Y me habló así: "Daniel, aquí estoy; he salido ahora para ilustrar tu inteligencia. 23Al comienzo de tu oración se pronunció una palabra y he venido a comunicártela, porque tú eres el hombre de las complacencias de Dios. Presta, pues, atención a la palabra y entiende la visión.

24Setenta semanas están fijadas

sobre tu pueblo y tu ciudad santa,

para poner fin a la prevaricación,

expiar la iniquidad,

instaurar una justicia eterna,

para cumplirse visión y profecía

y ungir al Santo de los Santos.

25Sábelo, pues, y entiéndelo bien:

Desde que fue dada esta orden:

"Vuélvase a edificar Jerusalén",

hasta que surja un Mesías, Príncipe,

habrá siete semanas;

y sesenta y dos semanas

y serán restaurados, reedificados plaza y muros,

en medio de la angustia de los tiempos.

11

Se refiere a los últimos tiempos: cesará el Sacrificio Eucarístico y en el Lugar Sagrado, Centro de los adoradores de Cristo, se asentará "la Abominación de la Desolación"; de la que dice el Evangelio (Mt 24):  "entiéndalo bien quien lo lea"

26Después de las sesenta y dos semanas

será muerto un mesías,

a quien nadie defenderá.

La ciudad y el Santuario serán destruidos

por un príncipe que ha de venir.

Su fin será en un cataclismo,

y hasta el final habrá guerra

y devastaciones decretadas.

27Concertará una firme alianza

con muchos durante una semana.

Y a la mitad de la semana

hará cesar el sacrificio y la oblación.

Y en el Templo estará

la abominación de la desolación,

hasta que la ruina decretada

caiga sobre el devastador".

* * *

11, 30-39 + 44,45

Furioso contra la Alianza Santa, se aprovechará de los desertores de ella. Tropas mandadas por él vendrán a profanar el Santuario y la fortaleza; abolirán el sacrificio perpetuo e instalarán allí la abominación de la desolación. Con halagos llevará a la apostasía a los violadores de la Alianza; pero el pueblo de los que conocen a su Dios se mantendrá firme y actuará. Los sabios de espíritu del pueblo instruirán a muchos, pero caerán por espada y llama, cautividad y saqueo, durante algún tiempo. Y muchos se unirán a los desertores por hipocresía. También algunos de los maestros de espíritu; pero ésto servirá para someter a prueba, purificar y blanquear a los otros, hasta el tiempo del fin; porque aún falta un poco hasta el tiempo fijado.

Este rey malvado actuará a placer, se elevará y se engreirá por encima de todos los dioses, proferirá insolencias inauditas contra el Dios de los dioses y prosperará hasta que esté al colmo de la ira, porque lo que está decretado se cumplirá. No tendrá respeto al dios de sus padres, ni al dios favorito de las mujeres, ni a ningún otro dios; porque se ensalzará por encima de todos ellos. Honrará en su lugar al dios de las fortalezas, honrará con oro, plata, joyas y piedras preciosas a un dios desconocido de sus padres. Pondrá como defensores de las fortalezas a los partidarios de un dios extraño; a los que le reconozcan les colmará de honores, les dará el mando de muchos y les repartirá tierras como recompensa. Pero noticias de oriente y del norte le turbarán, y partirá con gran furor para destruir a muchos. Pero entonces vendrá su fin y nadie vendrá a socorrerle.

12

Tú, Daniel sábete que el significado de muchas de estas cosas quedará oculto y el libro quedará sellado hasta que se acerque el final. Entretanto muchos andarán de acá para allá y aumentará la iniquidad.

1En aquél tiempo surgirá Miguel, el gran príncipe, que hace guardia sobre los hijos de tu pueblo. Será aquél un período de angustia cual no hubo desde que existen las naciones hasta aquel día. Entonces serán salvados, de entre tu pueblo, todos aquellos que se hallen inscritos en el libro. 2Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán; unos para la vida eterna, otros para el ludibrio y la ignominia perpetua. 3Los sabios brillarán entonces como el resplandor del firmamento y los que enseñaron a muchos la justicia como las estrellas por toda la eternidad.

* * *

5Yo, Daniel, seguía mirando y vi a otros dos, que estaban de pie, uno a la orilla derecha del río y el otro a la orilla izquierda. 6Y dijo uno al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: "¿Cuándo sucederán estas cosas extraordinarias?". 7Yo oí al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río jurar, alzando la diestra y la izquierda, por aquel que vive eternamente: "Esto será dentro de un tiempo, dos tiempos y medio tiempo, y todas estas cosas se cumplirán cuando desaparezca aquel que oprime el poder del pueblo santo". 8Yo oí, pero no lo entendí. Y pregunté: "Señor mío, ¿cuál será el último de estos dos sucesos?" 9Me respondió: "Anda, Daniel, que estas palabras han de quedar cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. 10Muchos serán acrisolados, purificados y blanqueados; los impíos continuarán cometiendo crímenes; ninguno de ellos comprenderá nada; "los sabios de espíritu", en cambio, comprenderán. 11Y desde el tiempo en que sea abolido el sacrificio cotidiano y sea sustituido por la abominación de la desolación pasarán mil doscientos noventa días. 12Dichoso el que sepa esperar y llegue a mil trescientos treinta y cinco días. 13Y tú, ve a descansar; te levantarás para recibir tu suerte al fin de los días".

Nota = La palabra "semana" significa una serie indeterminada de años, que a su tiempo se entenderán perfectamente; antes, no le interesa a Dios que sepan; ni siquiera tienen capacidad los hombres para entenderlas adecuadamente fuera de sus tiempos; las entenderán los contemporáneos de ellas, para quienes están desde antiguo profetizadas. Los predecesores las utilizarían solamente para curiosidades imbéciles.

13

Juicio de Daniel a favor de la inocencia, contra los dos jueces miserables. La iniquidad viene, a veces, de respetables y nombrados para que sean guías del pueblo.

1Había un hebreo, llamado Joaquín, que vivía en Babilonia. 2Se casó con una mujer, llamada Susana, hija de Helcías, muy bella y temerosa de Dios. 3Sus padres eran justos y habían educado a su hija conforme a la Ley de Moisés. 4Joaquín era muy rico y tenía un jardín contiguo a la casa; los judíos solían ir a su casa porque gozaba de gran estima entre todos.

5Aquel año fueron escogidos entre el pueblo  y designados jueces dos ancianos, de esos a quienes se refiere el Señor, cuando dice: "La iniquidad ha venido a Babilonia de los ancianos y de los jueces que se hacían guías del pueblo". 6Venían estos a menudo a casa de Joaquín y a ellos se dirigían todos aquellos que tenían algún litigio que resolver. 7Cuando al mediodía toda la gente se marchaba, Susana solía salir a pasearse por el huerto de su marido. 8Los dos ancianos la veían todos los días cuando salía a pasear, y empezaron a desearla; 9pervirtieron su mente y desviaron sus ojos que ya no miraban al cielo ni se acordaban de sus justos juicios. 10Estaban, pues, los dos apasionados por ella, pero sin manifestarse mutuamente la propia cuita, 11porque tenían vergüenza de descubrir su pasión y sus deseos de tener relaciones con ella. 12Y andaban afanosos de verla todos los días. 13Un día se dijeron el uno al otro: "Vamos a casa, que es hora de comer". Al salir, se separaron. 14Pero, apenas dada la media vuelta, volvieron a encontrarse en el mismo sitio; se preguntaron el uno al otro el motivo y se confesaron finalmente su pasión. Entonces, de común acuerdo, convinieron en buscar una ocasión en que pudieran sorprenderla sola. 15Una vez, mientras ellos seguían acechando la ocasión oportuna, salió ella, como la víspera y los días precedentes, con dos doncellas, y quiso bañarse en el jardín porque hacía mucho calor. 16No había allí nadie, excepto los dos ancianos que estaban escondidos acechándola. 17Dijo, pues, a las doncellas: "Traedme aceite y jabón, y cerrad después las puertas del jardín, para que pueda bañarme". 18Ellas hicieron como Susana había ordenado; cerraron las puertas del jardín, y entraron en casa por una puerta lateral para traer lo que se les había mandado. No sabían que los dos ancianos estaban allí escondidos.

19En cuanto salieron las doncellas, los dos viejos se levantaron, fueron corriendo donde ella, 20y le dijeron: "Mira, las puertas del jardín están cerradas, y nadie nos ve. Nosotros te estamos deseando; consiente, pues, en darte a nosotros; 21si no lo haces, atestiguaremos contra ti de que estaba contigo un joven  y que por eso mandaste fuera a las doncellas". 22Entonces Susana gimiendo exclamó: "¡Ay, qué aprieto me circunda por todas partes!. Si consiento, me espera la muerte; si rehúso, no escaparé de vuestras manos. 23Pero es preferible para mi caer en vuestras manos que consentir en aquello que es pecado ante el Señor". 24Y Susana gritó fuertemente; pero también gritaron los dos viejos contra ella. 25Y uno de ellos corrió a abrir las puertas del jardín. 26A aquellos gritos, los domésticos salieron rápidamente al jardín por la puerta lateral para ver qué había sucedido. 27Y cuando los dos viejos lo explicaron a su manera, los siervos se sonrojaron mucho, porque jamás se había dicho de Susana una cosa semejante.

28Al día siguiente, cuando el pueblo se reunió en casa de su marido Joaquín, vinieron también los dos viejos inicuos, decididos a hacerla condenar a muerte. 29Y dijeron ante el pueblo: "Mandad a llamar a Susana, hija de Helcías, la mujer de Joaquín". Y fueron a buscarla. 30Vino ella, acompañada de sus padres, de sus hijos y de todos sus parientes. 31Susana era muy delicada y de gracioso aspecto. 32Aquellos malvados le ordenaron que se quitase el velo -pues estaba velada- para poderse al menos saciar de su belleza, 33mientras lloraban los suyos y todos los que la veían. 34Los dos viejos, en pie en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana. 35Ella, llorando, levantó los ojos al cielo, porque su corazón tenía puesta su confianza en el Señor. 36Los viejos empezaron a hablar: "Estando nosotros dos solos paseándonos por el jardín, entró ésta con dos doncellas, cerró la puerta del jardín y despachó a las dos doncellas. 37Entonces se acercó a ella un joven que estaba escondido en el jardín y se acostó con ella. 38Nosotros, que estábamos en un rincón del jardín, al ver la iniquidad, corrimos hacia ellos; 39los sorprendimos juntos, pero no nos fue posible atraparle a él porque tenía más fuerza que nosotros, y abrió la puerta y se escapó. 40Entonces apresamos a ésta y le preguntamos quién era el joven, 41pero no quiso decírnoslo. De todo ésto nosotros somos testigos". La asamblea les creyó como ancianos y jueces del pueblo que eran. Y la condenaron a muerte. 42Susana exclamó fuertemente: "Oh Dios eterno, que escrutas las cosas secretas y conoces todas las cosas antes que sucedan. 43Tú sabes que éstos han dado testimonio falso contra mi; mira que voy a morir sin haber hecho nada de lo que la maldad de éstos ha tramado contra mi." 44Y el Señor escuchó su voz.

45Cuando era llevada a la muerte, suscitó Dios el espíritu santo de un jovencito llamado Daniel, 46el cual se puso a gritar: 47"¡Inocente soy yo de la sangre de esta mujer!". Todos los presentes se fueron hacia él y le preguntaron: "¿Qué quieres decir con estas palabras?". 48Él, de pie en medio de ellos, habló así: "Hijos de Israel, ¿tan necios sois? ¡Habéis condenado a una hija de Israel sin haber investigado y sin conciencia clara de las cosas! 49¡Volved al lugar del juicio, porque es falso el testimonio que éstos han dado contra ella!".

50Entonces todo el pueblo volvió enseguida atrás. Y los ancianos dijeron a Daniel: "Siéntate, pues, aquí en medio de nosotros y decláranos lo que piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de la ancianidad". 51Más Daniel dijo: "Separadlos lejos el uno del otro, y yo los examinaré". 52Una vez separados el uno del otro, tomó a uno y le dijo: "Oh, envejecido en el mal, ahora han llegado a la cuenta los delitos que has cometido en el pasado, 53cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, siendo así que el Señor ha dicho: 'No matarás al inocente y justo'. 54Así pues, si es que viste realmente a ésta di: ¿Bajo qué árbol los viste juntos?". Respondió él: "Debajo de un lentisco". 55Daniel replicó: "Verdaderamente tu mentira recae sobre tu cabeza; un ángel de Dios ha recibido ya de Dios la orden de partirte por en medio". 56Retirado éste, mandó traer al otro y le dijo: "Raza de Canán, que no de Judá, la hermosura te ha seducido y la pasión ha trastornado tu corazón. 57Así podíais hacer vosotros con las hijas de Israel, y ellas por miedo consentían a vuestros deseos; pero una hija de Judá no soportó vuestra iniquidad. 58Ahora, pues, di: ¿Bajo que árbol los sorprendiste juntos?". Él respondió: "Debajo de una coscoja". 59Díjole Daniel: "Verdaderamente tu mentira recae también sobre tu cabeza: Ya está el ángel del Señor esperando espada en mano para partirte por en medio y exterminaros".

60Todos los presentes clamaron entonces a grandes voces y bendijeron al Señor, que salva a todos los que esperan en Él. 61Y se levantaron contra los dos viejos, a quienes, por su propia boca, había convencido Daniel de falso testimonio; e hicieron con ellos lo mismo que ellos habían maquinado pérfidamente contra el prójimo. 62Fueron, pues, muertos como prescribe la ley de Moisés, y así aquel día se salvó la sangre inocente. 63Helcías y su mujer dieron gracias a Dios por su hija Susana, así como Joaquín, su marido, y todos sus parientes, porque nada malo se había encontrado en ella.

64Y Daniel adquirió gran aprecio por parte del pueblo desde aquel día en adelante.

* * *