APOCALIPSIS 3

CARTA A LA IGLESIA DE SARDES

Te crees vivo, pero estás muerto. Practica mi Palabra, porque si no, perecerás. Pero a esos pocos que son dignos de Mí, en el cielo los exaltaré ante Mi Padre.

3, 1-6

Conozco tus obras; tú pasas por vivo, pero estás muerto. Vigila y reafirma lo que te queda y está a punto de perecer; porque no he encontrado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate cómo oíste y recibiste la Palabra; arrepiéntete y guárdala. Porque si no estás vigilante, caeré sobre ti de repente como el ladrón, sin que sepas a qué hora te voy a sorprender.

Pero tienes todavía algunas personas que no se han contaminado. Estos caminarán Conmigo con vestiduras blancas, porque lo merecen. El vencedor será revestido de blanco y Yo no borraré jamás su nombre del Libro de la Vida y le ensalzaré delante de mi Padre y de los ángeles. ¡El que tenga oídos que oiga!

CARTA A LA IGLESIA DE FILADELFIA

Aunque poco puedes, sin embargo guardaste Mi Palabra. Los que te persiguieron llegarán a postrarse a tus pies y reconocerán que te amo.

3, 7-13

He aquí lo que dice el Santo, el Veraz, (Cristo) el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cierra, el que cierra y nadie abre: Conozco tus obras. He aquí que tengo abierta delante de ti una puerta que nadie puede cerrar. Porque a pesar de tu debilidad has guardado mi Palabra y no has negado mi Nombre. He aquí que te entrego los que se dicen judíos, sin serlo; es falsedad. Les haré venir a postrarse a tus pies y reconocerán que te amo. Porque has guardado mi consigna de perseverancia, Yo te guardaré en la hora de la prueba que va a sobrevenir para probar a los habitantes de la tierra.

Guarda bien lo que tienes, para que nadie te quite tu corona. Al vencedor le haré columna del Templo de Dios y no saldrá más. Escribiré sobre él el Nombre de mi Dios, el nombre de la Ciudad de mi Dios [la Nueva Jerusalén] y mi Nombre Nuevo. ¡El que tenga oídos, oiga!

CARTA A LA IGLESIA DE LAODICEA

Sus fieles  eran cristianos tibios; se creían dichosos porque eran ricos de dinero, pero ante Dios resultaban ser además de pobres, miserables.

3, 14-22

He aquí lo que dice el Amén, el Testimonio fiel y veraz, el Principio de la creación de Dios (Cristo): Conozco tus obras; no eres ni frío ni caliente. ¡Ojala fueses frío o caliente! pues porque eres tibio te  voy a vomitar de mi boca. Dices: "yo soy rico, he sabido enriquecerme y nada me falta". Y no sabes que eres desdichado, miserable, pobre, ciego y desnudo; te aconsejo que Me compres el oro puro para enriquecerte, y vestiduras blancas para vestirte y no aparezcan las vergüenzas de tu desnudez; y que me compres un colirio para que unjas tus ojos y veas.

Yo al que amo, reprendo y castigo. Sé pues ferviente y conviértete. He aquí que estoy a tu puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaré con él. Al vencedor le daré sentarse Conmigo en mi Trono; igual que Yo, que he vencido, me he sentado con mi Padre en su Trono.